Lo que se da en clase no sirve para nada

Comienzo el año escolar haciendo revisión, como indicaba en la entrada anterior. De esa revisión surgen muchas e interesantes propuestas. Sobre todo, conocer aquellas cosas que a ellos/as, los estudiantes, no les gusta o detestan de su estancia en las aulas. O también, si queremos traducirlo en positivo, lo que sí les gusta de las clases o como les gusta aprender. Algunas de esas cosas, las más repetidas, son estas:

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Nadie hablará de nosotros/as…

A comienzo de curso había muchísimo miedo. Al terminar el trimestre, la sensación es como de victoria, de un logro importante. Hemos llegado a la primera estación, sin demasiados problemas, salvo los que nos trae esta situación. Es verdad que ha habido contagios, es cierto que, cada cierto tiempo, nos llegaba información de familias que dejaban a sus hijos/as en casa por precaución, por haber tenido algún contacto y/o por contagio. Así, por tanto, esta entrada de hoy es para aplaudir a la comunidad educativa.

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¿Empezar materia nueva antes de Navidad?

No lo veo. Nunca lo he hecho y, según los comentarios de compañeros/as no sirve de mucho. En algunos centros ya han celebrado las Juntas de Evaluación e, incluso, entregado las calificaciones. El planteamiento ahora parece obvio: ¿empezamos ya el siguiente trimestre? Se puede empezar administrativamente, pero en la práctica, si damos contenidos nuevos a la vuelta, tendremos que repasarlo, con lo cual, lo de ahora es tiempo perdido. Entonces ¿Qué hacer?

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Asertividad y firmeza

Escribo este primer párrafo según termina la clase. Finaliza la jornada y estoy algo sorprendido. En la clase anterior a la de hoy, con varios/as alumnos/as de ese grupo tuve cierta discrepancia. Al entrar en la clase me pedían ir al baño dos o tres personas. No se lo permití tal como pedían, salir todos juntos, sino que fueran de uno en uno. Se creó cierto mal rollo, pero me mantuve firme. Si querían ir al baño tendría que ser individualmente, con lo que más de uno ocupó su silla con malas maneras y contrariado. Hoy al entrar en la clase esos mismos alumnos/as me recibían con muy buen agrado, de buen humor, interesados y más participativos de lo normal. Lejos de crear un abismo, como mi actitud del otro día, se generó un buen rollo increíble. De ahí, mi sorpresa.

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