¿Qué nota quieres?

Es una práctica que hacía hace tiempo y que he retomado en este tercer trimestre. Me siento feliz por preguntarle a los chicos y chicas ¿qué nota quieren para el final?, porque aunque no lo parezca, son muy conscientes de su trabajo durante el curso, saben perfectamente la nota que debe aparecer en su calificación, casi tan bien, como los docentes. Es más, aciertan en un 90% de los casos y, en caso de no acertar, lo hacen porque su estimación es a la baja. Es decir, piden menos de lo que realmente tienen.

Preguntar, siempre nos da una idea de sus expectativas.
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A los amigos de segundo Bachillerato

Una alumna de segundo de bachillerato me pidió que grabara un vídeo de despedida para los chicos y chicas que terminan este año. Lo grabé, lógicamente. En ese documento hice algunas confesiones que quería compartir también en este espacio. Ya sabemos que ha sido un año complicado. Ellos/as son los primeros que lo notarán porque no tendrán la habitual despedida y fiesta posterior con la orla y todo lo demás.

Busquemos la felicidad
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Jugar a los guardianes de…

En ocasiones pensamos que en clase está todo inventado. Pero cuando le ponemos imaginación, podemos crear cualquier juego que cambie la rutina del aula, motivando a los estudiantes, ayudándolos a interactuar unos/as con otros/as, incluso, utilizando otros espacios que cambien la dinámica de la clase. Esta semana se me ocurrió realizar la actividad de Jugar a los guardianes de los sacramentos. Pero puede utilizarse para cualquier tema o conceptos que tenga variantes que custodian los chicos y chicas.

Hacer cartas para jugar a los guardianes de…
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Díselo en la cara

¿Cuántas veces salimos frustrados de una clase? ¿Cuántas veces nos vamos a la cafetería o la sala de profesores del centro a compartir nuestras penas de algo que nos ha pasado con un grupo? ¿Cuántas veces llegamos a casa cansadísimos porque no hay manera de hacer que un grupo funcione, por más ilusión que le ponemos? O ¿Cuántas veces nos sucede que preparamos una clase maravillosa y por cualquier razón los alumnos/as nos la tumban sin miramiento?

Seguro que a todo esto, cualquier docente responderá muchas, muchas veces. La solución es muy sencilla: díselo en la cara, porque ¿De qué nos sirve irnos lamentando por las esquinas de todo lo que nos sucede? No sirve de nada, especialmente porque por muy mal que ellos/as nos lo pueden hacer pasar, lamentarse no es una solución, maldecirlos, tampoco, porque no va a servir de nada, entre otras cosas, porque no se van a enterar. Estamos llegando a final de curso y se nota, el buen tiempo, la primavera, las ganas de concluir un curso complicado, hace que los chicos y chicas, estén algo más alborotados. Pero si la clase no funciona: díselo, díselo a ellos, en su cara

Háblalo claro, habla con ellos/as
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