Un curso complicado

Esta próxima semana volvemos a las aulas. De momento sólo los/as docentes. Pero todo apunta a que comienza un curso bastante complejo. Algunos compañeros/as han ido compartiendo su preocupación por el inicio de curso. En algunas comunidades se plantean movilizaciones para una vuelta segura. Sinceramente, no he querido preocuparme hasta que llegue el momento de comenzar y ver en qué condiciones será. La razón es muy sencilla: estamos en un escenario cambiante en el que hace unas semanas parecía que todo estaba controlado con la mascarilla, pero de pronto todo parece sumido en un caos nuevamente.

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¿Cómo va a ser el curso que viene?

Ayer me escribía una alumna para preguntarme como sería el curso que viene. Le di los pocos detalles de los que disponemos. Fecha de comienzo, que es algo más tarde de lo habitual; habrá distancia social en las aulas, con lo cual supongo que disminución de ratios, aunque oficialmente no se ha dicho. Pero a simple vista es incompatible la distancia social con el espacio que tenemos en una clase normal. Es decir, si las clases están pensadas para treinta estudiantes, normalmente sentados en parejas, lo lógico es que individualmente y con la distancia quepan sólo la mitad y un poco más. En torno a veinte, imagino. 

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Los horarios serán escalonados, según lo que he escuchado. Lo que dificultaría mucho la confección de horarios. Por lo que tengo entendido, no entrarán ni saldrán todos los/as estudiantes a la misma hora. Aunque supongo, y estoy suponiendo muchas cosas, que no será un problema excesivamente complejo, porque con una diferencia de pocos minutos, bien organizados, no tiene que ser muy complicado. Con intervalos de dos o tres minutos, por nivel, se solucionaría. 

Sin embargo, le comenté a la alumna que me preocupa mucho más tener que cambiar la metodología. Llevo muchos años trabajando con Aprendizaje Cooperativo. Ahora implementado con metodologías activas, siempre en grupo. Cosa que el curso que viene no será posible. Sin embargo, invité a la chica a pensar tal como proponía la semana pasada, en la entrada anterior. No nos agobiemos. Disfrutemos del momento, del presente. Nos queda algo más de un mes para desconectar y tomar fuerzas porque seguramente será otro curso complicado

¿Será presencial o a distancia? —me preguntaba la muchacha— Seguramente presencial. Salvo que la situación vuelva a empeorar. Hemos de aprender a vivir con el virus pululando a nuestro alrededor, mientras no haya una vacuna. Para ello se adoptarán todas las medidas necesarias. Aunque no me gusten, como por ejemplo, no poder trabajar en grupos. Sin embargo, buscaré alternativas, tal como ocurrió en el tercer trimestre pasado. Será nuevamente un espacio de maravilloso nuevo aprendizaje. 

Agobios vacacionales

El curso parece no haber terminado. Circulan muchos mensajes de preocupación en chat y foros de docentes. ¿Cómo será el curso que viene? ¿Cómo serán las medidas de seguridad? ¿Llevaremos mascarillas? ¿Tendremos material de autoprotección o nos los darán en nuestro centro? ¿Se expulsará a un estudiante por no llevar mascarilla? ¿Podrán salir al pasillo? ¿Como serán los recreos? ¿Compartirán el desayuno y la cafetería? ¿Cómo será el transporte? ¿Y las actividades extraescolares?

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¿Iremos con las manos vacías a clase?

Hace unos meses un compañero me dijo que una profe que había coincidido conmigo en el instituto me mandaba recuerdos. Entre las cosas que le dijo de mi, era que siempre iba cargado con cosas por los pasillos: Altavoces, ordenadores, tablets, carpetas… Pensando en el cargamento que llevamos los profes a nuestras aulas, desde hace años me pregunto si en algún momento iremos a clase sin nada. Simplemente llevando en nuestra cabeza las claves necesarias para acceder a algún lugar donde guardamos todo nuestro trabajo y presentarlo al grupo que nos corresponda. Hay muchos sitios que nos permiten guardar nuestras presentaciones para clase y no tener que llevar nada en nuestras manos. Uno de ellos es Genialy, que para mi ha sido fundamental y maravilloso en este final de curso.

Hace años hice una formación breve con Genialy. Vi la herramienta, me gustó, pero no le vi demasiada aplicación a la clase. Ya tenía mis propias presentaciones y no veía muy necesario pasar todo mi trabajo a esta plataforma. Sin embargo, en este curso le vi una tremenda utilidad que no ofrecen otras plataformas de presentación: que los alumnos la manipulen al estilo de página web. Es decir, si yo le comparto una presentación a un alumno, el la abrirá y la ejecutará, la podrá ver sin dificultad, modificándola, Sin embargo, la opción de compartir de Genialy hace que quien recibe el enlace la vea sólo por fuera y pueda moverse entre sus elementos conectados, pasando a diferentes páginas, secciones de manera interactiva, siendo muy útil y divertida para jugar.

Usé Genialy en clase. En una pantalla podía presentar, poner un video, texto sobre un tema que quiero dar a conocer y a continuación puedo presentar elementos interactivos a modo de pregunta de manera que, si planteo tres respuestas a una cuestión, la correcta la enlazo para continuar adelante y las incorrectas van a una página de error que nos devuelve al inicio para contestar bien la cuestión. Así estamos construyendo un juego al tiempo que aprendemos. Genialy para mi es la reina de los elementos interactivos en el aula. Es verdad que otras presentaciones también nos permiten enlazar páginas, poner elementos interactivos, pero creo que esta plataforma, gana la partida en la opción de compartir, donde quizá otras no estén tan desarrolladas, para manipularlas por fuera, sin acceder al contenido, sino como si fuera una web o un juego.

Me gustó mucho Genialy y seguramente posibilitará que en alguna ocasión pueda ir a clase con las manos vacías. Con la presentación y recordando la clave para entrar, a través de una pantalla interactiva, podremos desarrollar una clase. Lógicamente, el aula debería estar dotada de pantalla digital o proyector con ordenador, para poder proyectar el trabajo. Lo que menos me gusta, lógicamente, no todo va a ser bueno, es que es de pago, para tener accesos a más plantillas y lo que siempre me preocupa cuando hacemos trabajos que no se guardan en nuestro ordenador: ¿Si se pierde, si se borra, si se cae el servidor dónde está alojado, si la compañía quiebra y cierra? Es el gran inconveniente del trabajo en la nube. Genialy permite, con el pago de la opción más sencilla descargar las presentaciones en PDF, pero, lógicamente no es suficiente. Cada presentación lleva muchas horas de trabajo y que se pierdan por motivos ajenos a nuestra voluntad, puede ser terrible. Tampoco he leído la letra pequeña, pero al estar alojado en sus dominios ¿de quién es la presentación? ¿Los derechos de autor? Sin duda, esta es la parte negativa de una plataforma que me gusta y seguiré usando. Obviamente, descargando, al menos en PDF mis trabajos.