Trabajando la solidaridad

La solidaridad es un valor que todas las personas deberían tener. Sin embargo, no siempre entendemos la solidaridad con la grandeza de su término, sino que somos solidarios con aquello que nos sobra o ayudamos a las personas cercanas, mientras que no nos interesa el resto del mundo. Por eso, en primero nos proponemos trabajar la Solidaridad con la propuesta “Si yo fuera tu” en la que profundizaremos en este término, según nos propone el Criterio 3.1 Generar actitudes de justicia y solidaridad respetando la diversidad y tomando conciencia de la responsabilidad compartida y la común pertenencia, en el horizonte del Reino de Dios.

Trabajamos la solidaridad con el buen samaritano

En muchas ocasiones me gusta arrancar la propuesta acotando el término de estudio. Me parece importante que hablemos de lo que nos hemos propuesto y no de otra cosa. Así que en lluvia de ideas hacemos una definición de solidaridad. Salen muchas propuestas que son todas válidas y vamos anotando o dando forma en la pizarra para tenerlas presentes.

Una vez que hemos definido el término solidaridad, nos vamos a algún documento que nos la defina, estilo diccionario de la lengua o algún audiovisual, donde se precise la riqueza del término. Opté por este último.

Terminado este momento, surge otra pregunta: ¿Jesús puede añadir algo nuevo al término solidaridad? La mayor parte del alumnado responde que no. La solidaridad es igual para todos, no hay diferencia en lo que nos dice Jesús. Paramos en este punto para ver la parábola del Buen Samaritano.

Antes de su proyección es necesario poner en antecedentes. Ver quienes son los personajes que intervienen. Especialmente el samaritano que no era querido en aquella región.

Vemos el documento visual y vuelvo a hacer la pregunta ¿Añada algo nuevo al término solidaridad? Pero no ven nada diferente. Así que propongo que la novedad es que ayuda a otra persona aunque la odie, aunque no la quiera aunque no la conozca. Nuestra solidaridad suele ser entre personas que queremos, que conocemos, pero no está abierta a una persona con la que no nos llevamos bien. Es más, suele ser frecuente que cuando le pasa algo malo a una persona que no nos cae bien, nos alegramos por ese mal. Sin embargo, Jesús nos propone que ayudemos a todos, sin distinción. ¿Seremos capaces?

Terminamos la sesión con un taller de voluntariado. Para fomentar la solidaridad, les propongo que trabajen en los grupos cooperativos en un posible taller solidario con el siguiente guión:

1.- ¿Qué vamos a hacer?

2.- ¿Jesús actuaría de la misma manera? ¿Por qué?

3.- ¿Qué necesitaríamos para llevar a cabo esa acción?

4.- ¿Por qué esa acción construiría un mundo mejor?

Terminado el tiempo compartimos en la clase nuestras ideas o en una plataforma digital para valorarlo en la clase siguiente, si no diera tiempo

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