Feliz día del maestro

Celebramos hoy el día del Maestro. Siempre me ha gustado más la palabra maestro que la de profesor, aunque se usan indistintamente. En general, durante la educación primaria se suele utilizar más la palabra maestro, mientras que en secundaria y estudios superiores se usa más el de profesor dirigidos a quienes tienen la maravillosa vocación de enseñar.

Así que hoy no hablaré de recursos, ni de vivencias, ni propuestas en el aula, sino que daré rienda suela a lo que los dedos quieran poner en el teclado en este día especial para los docentes.

Lo primero que me viene a la cabeza es la sorpresa. Estoy sorprendido por las felicitaciones que circulan y llegan a través de los diferentes foros en los que estoy. En esas felicitaciones se puede ver felicitaciones a los maestros/as escritas en la pizarra. Me sorprende porque me pregunto ¿Hoy la pizarra sigue siendo un instrumento fundamental en el aprendizaje o hay otras pizarras? Ahí lo dejo. No le doy más vueltas a esta idea, quizá en otra entrada.

En muchos momentos en el aula y en la vida docente me gusta tener amplitud de miras, ponerme al otro lado y ver con otra perspectiva. En el día del maestro me acuerdo con no tenía esta profesión, sino otra bien distinta, aunque relacionada porque también comunicaba. De los maestros pensaba entonces —hace más de quince años—, dos cosas: dar clase tenía que ser como entrar en una jaula con leones y que los maestros vivían muy bien porque apenas trabajan cinco o seis horas al día y tenían muchas vacaciones. Las dos eran ideas equivocadas.

Enseñar no es ir a la jungla

No es complicado. Al menos no ha tenido una gran dificultad, porque pronto entendí que estar con adolescentes, con niños y niñas, con adultos, tiene que ver más con nuestro propio estado de ánimo, forma de ser y estar que con la de ellos/as. La clase es un espejo. Si estamos de mal humor, la clase estará de mal humor, si estás feliz, la clase estará feliz. No se trata transmitir conocimiento, sino mucho más. Si nuestro pensamiento es entrar en una zona de fieras, así será nuestra aula, si el pensamiento es trabajar en equipo y cooperar para que todo funcione, así será. Por eso la clase, el aula es una parte más de nosotros mismos. No digo que no haya grupos complicados, alumnos más inquietos, espacios más difíciles, pero depende de cómo se aborde, depende de cómo gestionemos el aula, así será.

Tenemos muchas vacaciones

No niego, ya lo he dicho aquí en varias ocasiones, que los meses de verano son un espacio maravilloso de desconexión, el resto no tanto. La razón es sencilla que no sé si todos/as valorarán, porque sucede como en casi todas las profesiones, no se comprende mientras no se vive. Así un dependiente, un policía, un transportista, casi cualquier profesión, al terminar su horario laboral, termina. Y punto. El docente “tiene poca jornada laboral en el aula”, pero su contrato recoge que tiene que dedicar tiempo en casa. Y ahí radica el problema. En casa es un tiempo infinito, no acaba nunca, siempre hay algo que hacer, que corregir, que preparar… ¡no es para tanto!, pensarán algunos/as… Les propongo un reto: imagina que mañana tienes que dar una charla a tus compañeros de trabajo, tus amigos, en tu asociación o dónde quiera que estés implicado/a ¿Serías capaz de presentarte sin nada preparado? Seguramente dirás que no. Pues eso mismo sucede a los/as profes con cada una de sus clases. Ninguno/a será capaz de ponerse delante de un grupo sin saber bien que vas a hacer o decir. Por eso ese trabajo personal en casa es importante, por eso no medimos el tiempo que dedicamos a trabajar en casa y casi siempre se nos va de las manos.

No me quejo, porque sucede que, cuando preparas clases, cuando haces algo y ves que hay mucha receptividad, que funciona en muchas de las ocasiones, cuando tienes una retroalimentación positiva, te motiva a seguir, a trabajar más a mejorar aquellos detalles que no caminaron bien del todo.

En cada curso encuentro un nuevo reto, una nueva idea, una nueva propuesta que mejorar. Primero en cooperativo, cuando ya esta técnica funcionaba, emprendí proyectos, ahora con redes sociales, este año agregando algunas redes nuevas y así cada curso, cada clase hay algo nuevo y maravilloso que aprender. El reto del curso que viene asoma ya sus dientes: una nueva ley educativa, para cambiar todo de nuevo…

No me quejo, porque miro la profesión docente o de maestro, como me gusta llamarla, como un reto, como una forma de vida que ocupa casi todo el tiempo, cuando no se está en clase —si te gusta de verdad lo que haces— estás maquinando como hacer cosas nuevas, alguna idea que quieres introducir en el aula, alguna propuesta diferente… así es el maestro y aprendiz en esta maravillosa vocación que me ha tocado ejercer con enorme felicidad. ¡¡¡Feliz día del maestro/a!!!

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