Y cuando todo va bien… da las gracias

Los profes, a veces, somos expertos en dar broncas. Con bastante facilidad, cuando algo no funciona, cuando el grupo no trabaja, cuando no se hacen las cosas bien, soltamos un sermón sin dificultad ninguna. Sin embargo, nos cuesta bastante, dar una felicitación, un halago, un agradecimiento cuando las cosas van bien. Aunque, es verdad que no se trata de algo ligado a la profesión docente, sino a la vida en general. Nos quejamos, criticamos, nos enfadamos y mostramos todos los sentimientos oportunos cuando algo n funciona, pero nos cuesta horrores estar agradecidos cuando las cosas nos van bien, que es la mayor parte del tiempo.

Dar las gracias, es siempre maravilloso

Esta semana he concluido los primeros temas con unos grupos de clase. Cuando finalizamos tema, hacemos una especie de repaso en el que de forma grupal, presentan trabajos con conceptos trabajados, comparaciones, definiciones que distribuimos entre cada grupo para que no sea monótono. En ocasiones anteriores, en cursos anteriores siempre había dificultad a la hora de presentar trabajos: no nos dio tiempo de concluirlo, nos falta un apartado, no lo tenemos terminado… y así un montón de disculpas. De modo, que raramente terminábamos las exposiciones en una sola sesión.

En este curso que hemos empezado, con mucha sorpresa y alegría no sólo terminamos las exposiciones en el tiempo estipulado, sino que además, nos queda tiempo libre. Porque otro de los problemas añadidos a este tipo de trabajo era el “me da vergüenza”, “que salgan otros primero”, “nosotros/as para el final, profe..”, cosa que dilataba el tiempo para presentar. No culpo a nadie, no señalo a nadie, non comparo este y el otro grupo. Sólo que en otras ocasiones asumía que estas cosas son naturales en los grupos y en esta ocasión, no sucede así. Se hace todo inmediatamente. Además, sorprendentemente, cuando hablo de comenzar las presentaciones, algún grupo exclama: “Nosotros/as primero profe…”. Por tanto ¿Qué hacer entonces?

Dar las gracias, felicitarles… no cuesta nada e indica que ese es el camino correcto, que estamos haciendo las cosas bien. No lo hago para granarme a los alumnos, ni por ser el profe guay, sino porque me sale del corazón. Escribí GRACIAS en grande en la pizarra y explico emocionado, el motivo del agradecimiento, añadiendo además, que ese agradecimiento no es un punto de llegada, sino una señal, una indicación de que estamos haciendo las cosas muy bien. Se trata de una invitación para seguir así.

Toda esta reflexión es para invitarnos a ser más agradecidos/as. Una invitación a felicitar cuando las cosas se hacen bien. Cuando un alumno/a suspende, hace algo mal, los mecanismos de reprobación están claros: subir al despacho del director, llamar a su familia, un arresto determinado, acudir al aula de convivencia y miles de estrategias más. Pero cuando hace las cosas bien ¿Qué sucede? Nada. Por tanto, ¿Cuál sería la motivación para seguir así? Ninguna. Puede que entonces, el/la estudiante, únicamente se centre en eludir castigos y poco más, porque por hacer bien su trabajo, ni siquiera hay un reconocimiento de sus profesores/as.

Invito a ser agradecidos/as, a ser naturales en el aula. Cuando algo va mal decirlo, pero cuando va bien también. La conexión, la sinergia que se genera en esos casos es maravillosa y sincera ¿nos atrevemos a dar las gracias?

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