¿Tecnologia en el aula si o no?

Hay muchísimo debate sobre el uso de la tecnología en clase. Hay quien opina que las clases deberían ser espacios libres de pantallas, porque ya tienen suficiente exposición en los momentos de tiempo libre. Es cierto que la mayor parte de su ocio la pasan frente a una dispositivo electrónico y es por eso que hay quien opina que los centros de enseñanza no deberían permitirlas. En otro sentido hay docentes que tratan de incorporar la tecnología en el aula, entre los que me encuentro, tratado de dar una visión positiva a la tecnología y ofertando usos que habitualmente no se les da a los dispositivos, tratando paralelamente, además de de promover el espíritu crítico, la capacidad de búsqueda de información con sus dispositivos. ¿Usamos los móviles en clase o no?

Usar los móviles en el aula

Esta reflexión nace de una vivencia personal. Colaboro en mi centro con la gestión de usuarios en la plataforma G SUITE, de google que usamos para comunicarnos, enviar tareas y todas las posibilidades que nos ofrece. Dentro de ese trabajo me encomiendan dedicar una sesión de clase a los alumnos que llegan nuevos, de primero de secundaria en el que les doy a cada persona su usuario y contraseña de correo corporativo y hablamos sobre las buenas prácticas en el uso de las herramientas de google para la educación.

Bien, en uno de los cuatro encuentros que tuve con alumnos/as de primero se me ocurrió por la tarde acudir a la consola de gestión de las cuentas para mirar si las habían activado. La clase, conformada por 27 alumnos/as, a los que en los últimos diez minutos, les pedí que sacaran su móvil, si lo tenían en la mochila, para activar la cuenta y así resolver algún problema, si lo había, sobre la marcha. De los 27 alumnos, 16 activaron la cuenta de inmediato y siete lo hicieron al llegar a casa. Cuando miré, sólo cuatro estudiantes no habían activado la cuenta, de los que dos no habían acudido a clase, por lo que no tenían la contraseña ni los datos y no podían hacerlo.

La cuestión es que niños y niñas de 12-13 años no sólo tienen móvil, sino que mayoritariamente lo llevan a clase. El sentido, supongo, será para estar conectados con su familia, por si tienen algún recado importante. Pero supongo que lo usan mayoritariamente para hablar entre ellos/as, seguir sus perfiles sociales —aunque su edad no se lo permite, pero sí que tienen redes— y para jugar.

Ante esta situación tenemos dos opciones. Una alarmarnos porque no es legal, ni está bien que los niños tan jóvenes estén enganchados a estos dispositivos o la otra opción, ya que tienen dispositivos y los llevan a clase, vamos a aprovecharlo para hacer cosas útiles. Me quedo con esta última. Especialmente porque, además de todo lo dicho, los niños tienen acceso a esos dispositivos sin ningún tipo de control. Por un lado a las familias, generalmente nos ha sobrepasado el uso de la tecnología y no son capaces de educar en su buen uso, por lo que se lanzan a navegar en el mundo de la red, sin ningún conocimiento ni información. Así, la escuela tendrá algo que decir sobre y ayudar a contrastar información, a buscar adecuadamente, utilizando la tecnología adecuadamente.

Por eso mi propuesta es SI usar la tecnología en el aula, con unas normas, no todo el rato, sólo en los momentos necesarios y con finalidad educativa. Enseñando que podemos dejar el móvil aparte en la mochila o sobre la mesa y utilizarlo sólo cuando haga falta. También podemos utilizarlo para alguna aplicación de aula, para presentar y hacer trabajos, par ser capaces de valorar que hay otras opciones aparte de comunicarnos, jugar o ver vídeos. Usemos positivamente la tecnología.

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