¿Por dónde empezar el curso?

Han comenzado las clases y, como ya propuse, la primera sesión la dedico a cohesión grupal. Me parece fundamental dedicar al comienzo algo de tiempo a que las personas que integran el grupo de clase se conozcan. No sólo entre ellos y ellas, sino que la observación por parte del docente, da muchas pistas sobre el grupo. Nos advierte de personas tímidas, extrovertidas, quiénes pueden ser los líderes, etc. Pero una vez que ya hemos realizado las dinámicas ¿Por dónde seguir?

Comienza el nuevo curso

Es casi obligatorio empezar por una evaluación inicial. Casi todas las programaciones parten de la evaluación inicial del alumnado. Esa prueba nos puede dar un diagnóstico de sus conocimientos previos, de lo que saben o han olvidado en verano. Sin embargo, nos da una pista, pero no es determinante, porque luego todos los temarios empiezan con una serie de propuestas que hemos de dar y no nos podemos entretener demasiado partiendo de sus conocimientos previos.

Me parece fundamental, aparte de esa prueba realizar una presentación de la asignatura. Creo necesario explicar lo que vamos a ver, de qué manera se va a evaluar y decir claramente lo que se espera del grupo y de cada alumno o alumna. Es cómo explicar las reglas del juego antes de empezar la partida. Estoy convencido que a nadie le gusta empezar a jugar o a realizar una actividad en la que no sabemos bien cuáles son sus normas o cómo se juega. Por eso, al comienzo dedico casi la clase completa a ese diagnóstico y explicar el funcionamiento del aula.

En mi caso, además, me extiendo un poco más de lo normal. La razón es el trabajo cooperativo y mediante proyectos. Es necesario que conozcan en que se basa ese modelo de enseñanza y cuál es el papel de cada cual en cada clase. Creo que nos pone en la pista de comenzar bien el curso. Así que tardo unas dos o tres sesiones en empezar a ver los primeros temas. No me parece que se pierda tiempo en esas clases, sino todo lo contrario, nos pone en la pista de salida, nos sube en el mismo barco para tener un objetivo común.

En un ejercicio de sinceridad creo que es muy positivo que nos conozcan, que hablemos claramente de todo lo concerniente a la asignatura y que ellos, los alumnos y alumnas, puedan opinar, preguntar y saber todo lo necesario sobre la clase, porque precisamente, ellos son los protagonistas del proceso.

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