¿Los niños ya no bailan?

Esta Semana Santa tuve la suerte de participar en un encuentro con niños y niñas de nueve o diez años. Durante los primeros días de la semana nos reunimos, jugamos, aprendimos cosas sobre esta semana que acabamos de terminar: La Semana Santa. Me gustó este espacio de encuentro. Aunque, como es natural, empiezas con cierta reticencia, por tener que ocupar el “tiempo libre” luego, cuando terminas, vienes más satisfecho y con mayor alegría que cuando se comienza.

¿Los niño/as ya no bailan?

La reflexión de esta entrada vino con la clausura del encuentro. Habíamos realizado juegos, técnicas cooperativas para trabajar distintos temas que queríamos ver, participaron muy bien, trabajaron en parejas, gran grupo, etc. Cosa que, por suerte, ya tienen bastante interiorizado y participan con cierta facilidad. La cuestión es que al final, para despedirnos con cierta alegría, pusimos una canción y nos lanzamos a mover el esqueleto. Evidentemente, no sé bailar, es una asignatura pendiente por muchos motivos. Pero sí que sé mover manos y pies al ritmo de algo que suene. La sorpresa fue que los niños y niñas que estaban en corro haciendo otra actividad, cuando se les propuso bailar, se sentaron en el suelo y, por más que insistimos en que se movieran, no lo hicieron.

Me quedé algo perplejo, porque si hay algo característico en los jovencitos es la capacidad para la música, para divertirse y jugar. Hacen amigos sin dificultad. Es más, no se detectaron problemas de relación durante esos días. Lo que me pareció ver es un patrón más propio de adolescentes que de niños y niñas. Tuve la impresión que se sentaron por vergüenza, algo creo, impropio de esta edad. Quizá, de ahí el objeto de esta entrada, nos tenga que servir para la reflexión ¿están llegando antes a la adolescencia?

Es decir, ante la falta de juegos, el incremento de pantallas y ante la visualización de patrones y formas de relación distintas a las de su edad -mayores por cierto-, podría ser que estos muchachos/as no estén teniendo infancia, sino pasando directamente a una adolescencia o preadolescencia sin desarrollar bien o terminar adecuadamente su infancia.

Fue algo que me impactó de sobremanera, porque en otras ocasiones, cuando hemos planteado actividades que, seguro a jóvenes o adultos, avergonzarían, los niños las realizan sin dificultad y sin miedo a la vergüenza o al no sé bailar. No ocurrió que, como también sabemos, el baile tiene cierto seguimiento según el sexo (aunque no debería ser así), es decir las niñas bailan más que los niños. Porque el caso fue que de igual manera niños y niñas se sentaron en el suelo o se apartaron para no bailar. Por eso tuve la impresión que se trataba más de la típica vergüenza adolescente.

Por eso tengo la impresión que deberíamos buscar la manera de procurar da espacios a los niños y niñas donde puedan ser realmente eso: pequeños/as. Porque a lo mejor están creciendo demasiado rápido y están obviando una etapa fundamental de su vida como es la infancia. Puede ser que esa exposición a través de pantallas a los roles de jóvenes mayores con una forma de comportarse, forma de relacionarse, está haciendo que quieran ser como ellos/as ¿o no? No lo sé. Con todo, quedé sorprendido por la falta de baile de los niños… ¿Qué opinan?

Un comentario en “¿Los niños ya no bailan?

  1. Hola! Gracias por tu blog y gracias por tu manera de expresarte en cada artículo. Se siente fluida la lectura y da pie a la reflexión. Estoy teniendo una inquietud y busqué tu email de contacto pero no lo encuentro. ¿Me lo podrías comunicar a mi email para enviarte mi pregunta? Te lo agradeceré enormemente.

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