Ante la disrupción: Para

Me ocurrió esta semana. Una interrupción grave en clase ¿Cómo actuar? ¿Qué hacer? ¿La expulsión del aula es una medida adecuada? Nos ponemos en situación: había preparado durante horas una presentación con un pasapalabra. La idea era jugar al tiempo que motivar a los chicos y chicas hacia el aprendizaje. Durante la semana estaba muy contento porque todos los grupos habían trabajado muchísimo para resolverlo con entusiasmo y alegría. Pero llega el viernes, en una de las últimas horas, cuando estoy presentado la actividad. Las normas del juego, como había que trabajar una risotada enorme en la clase que me interrumpe. Paro la clase, pero la risa continúa entre dos o tres personas ¿Qué hago? ¿expulso o tiro la bronca?

Saber parar en clase

No hice ninguna de las dos cosas. Ni siquiera sé porqué reaccioné así. Pero creo que fue la mejor manera. Dije: avisen cuando terminen para continuar la clase. Pero la risa no cesaba. Me fui a la mesa del profesor -zona que utilizo muy poco, por cierto-, me siento y espero. La parada me dio tiempo para pensar. Pensar en mayúscula ¿Qué hago. Simplemente esperé. Cuando las risas cesaron se hizo un silencio sepulcral en la clase. Esperé unos segundos más. Alguien dijo ¿Profe podemos jugar? ¿Podemos seguir? Pero no contesté inmediatamente. Desconecté el ordenador y la pantalla quedó en negro. Esperé un poco más. No sé porqué. Pero dejé que el silencio siguiera invadiendo cada rincón de la clase. Sólo se escuchaba algún crujido de las sillas. Poco más. Sin levantarme dije: “Esta situación es de las más ingratas de este trabajo: “Preparas con cariño una actividad para que nos guste, para aprender divirtiéndonos, pero a alguien le importa un pimiento tu trabajo“.

Dejé otro poco de silencio. Los chicos y chicas me conocen y sabía que podía dar por concluida la clase, ante el incidente y quedarnos sin hacer nada. Pero no lo hice. No hablé mucho más: Simplemente añadí: “Aunque algunas personas no sepan comportarse, no significa que nos tengamos que fastidiar todos/as. Conecté nuevamente la pantalla y terminamos la actividad.

No sé si fue la opción correcta, pero desde luego me parece que una bronca, un enfado, habría quedado un mal ambiente y, seguramente el resultado siempre sería el mismo. ¿Tendría sentido haber puesto una incidencia? ¿Tendría sentido haber expulsado a los causantes de la interrupción? No lo creo. Hace años recuerdo que casi siempre optaba por la expulsión de quien molestara, para luego salir al pasillo hablar de lo ocurrido y volver a entrar. Pero llevo unos pocos años que no expulso a nadie. Únicamente, si fuera una cuestión grave: agresión, pelea o algo así.

El silencio sirvió para la reflexión. Para pensar que no había estado bien lo ocurrido. No para culpabilizar, sino para pensar. Finalmente, cuando terminó la clase y ahora, pienso que seguramente fue la mejor opción. El enfrentamiento, levantar la voz, no habría servido de mucho. Seguramente habría salido mucho más agotado, enfadado y decepcionado. La parada sirvió para respirar y reflexionar. Para comprender que levantar la voz, la descalificación y la bronca habría sido un mal aprendizaje para los/as estudiantes. Lo que entiendo es que no siempre tenemos la paciencia y tranquilidad para no responder a esas interrupciones. ¿Qué habrían hecho ustedes?

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