Jugar para evaluar, repasar y aprender

Nos encanta el juego. Cualquiera que sea nuestra edad nos gusta jugar. El problema del juego es que, con el paso del tiempo, dejamos de practicarlo y, por tanto empezamos a considerarlo como algo infantil o que hacíamos hace muchos años. Pero en cualquier momento que nos encontremos con una experiencia de juego, estoy convencido que nos atrae y nos gusta. Por lo tanto debiéramos integrar el juego en la enseñanza.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta que el juego, en el caso de la enseñanza, no puede ser un fin en sí mismo. Puede ser muy divertido jugar, pero si no le damos un objetivo, una finalidad, se quedará simplemente en jugar, sin nada que aportar desde el punto de vista de la enseñanza o el aprendizaje. Esta semana he estado usando Kahoot. Es verdad que es una herramienta muy divertida, dinámica que a los chicos/as les encanta. Pero en este caso la utilicé a modo de repaso e, incluso como evaluación de lo aprendido con personajes de la historia de Israel.

El uso es relativamente sencillo. En semanas anteriores los estudiantes tenían que preparar una presentación a la clase sobre algún personaje. Mientras ellos trabajaron no me quedé de brazos cruzados, sino que iba realizando preguntas y respuestas con los personajes elegidos en la plataforma Kahoot. Ya expusieron los trabajos y ahora toca evaluar y comprobar lo que han aprendido de manera divertida.

Para que nos sirva de retroalimentación de lo aprendido, simplemente tenemos que pedirles que utilicen su nombre verdadero, porque tienen mucha tendencia a utilizar, al menos en secundaria, pseudónimos simpáticos. Deben utilizar su nombre para poder identificarles ya que una vez terminado el juego podemos ir a la sección de “Reports” y allí nos dará una estadística, no sólo de los tres primeros, que siempre sale en el podium al terminar, sino de todos los jugadores.

Para utilizar este recurso para el aprendizaje necesita que no sólo juguemos sino que en determinados momentos, paremos parar recordar, explicar algo en lo que la mayoría de la clase ha fallado. Es verdad que en ocasiones hay demasiado escándalo cuando ganan o pierden. Pero, por ejemplo quedarse parado en medio del aula, haciendo algo de interpretación e incredulidad porque nadie acertó da pie a una posterior explicación o invitarles a recordar al tiempo que nos dice que esa cuestión no fue bien entendida y quizá sea el momento de explicarlo mejor.

La forma de puntuar es poniendo la máxima nota a la persona que ha ganado y a partir de ella, vamos descendiendo en nuestras anotaciones y seguimiento de la clase. ¿Puede ser un examen? Depende de lo que entendamos por examen y como califiquemos. Pero lo que si es, desde luego, es una información muy valiosa para saber si han entendido lo que hemos estado dando en clase.

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