Para unos buenos debates

Esta semana hemos estado trabajando con debates. Con otros niveles voy a realizar durante esta semana esta actividad. A base de probar, a base de ensayo error, los debates han ido mejorando. Lo que sí está claro es que un debate con todo el grupo clase no suele funcionar, porque generalmente no hay una gran participación, sino que serán uno o dos los que hablan y el resto se desconectan de la actividad. Por eso con los debates se trata de promover la mayor participación y, por supuesto, que sean provechosos.

Lo primero que es conveniente es que se prepare el debate en pequeño grupo de clase, promoviendo así, al menos, una participación de todos/as en ese pequeño grupo de trabajo en el que no deben haber más de cuatro estudiantes. Hace ya algún tiempo hablé de los debates cooperativos, es decir de un modelo de debate dentro del propio grupo de cuatro, dividiéndose en parejas a favor y en contra. El inconveniente que tiene este modelo es el excesivo ruido y que siempre hay quien no hace la actividad adecuadamente, por lo que el profesor/a no puede controlarlo todo. Así que he ido cambiando hacia proponer que las opciones a favor y en contra las preparen dentro de un grupo completo.

En este curso lo que he propuesto es que cada grupo elija aleatoriamente una opción, planteando múltiples debates, pero generales para toda la clase. Así por ejemplo, si ponemos por caso la ecología, podríamos dar a un grupo el debate a favor y en contra de las energías renovables, a otros dos grupos estar a favor y en contra de los coches eléctricos y así, sucesivamente. De forma que en torno a un tema generamos varios debates del que participan todos los grupos y finalmente toda la clase.

Siempre propongo en primer lugar que se dedique un tiempo amplio a preparar la postura. Igualmente hago hincapié en que en ocasiones no nos toca defender la postura que nos gusta. Es decir, a lo mejor estamos a favor de las energías renovables y nos toca defender lo contrario. Pero hemos de tener en cuenta que aprendemos mucho más cuando buscamos opiniones y propuestas diferente a nuestro modo de pensar, porque lo fácil, lo sencillo es defender lo que nos gusta o con lo que estamos de acuerdo, lo bueno, lo que provoca un gran aprendizaje es justo lo contrario.

Para que el trabajo sea efectivo siempre les pido que sigan un guión:

Primero: Escucha. Cada una de las partes habla y expone sus argumentos sin ser interrumpidos/as. En esa primera intervención sólo se escucha a la parte contraria, donde cada cual expone sus argumentos.

Segundo: El debate propiamente dicho. Cada una de las partes rebate, discute al contrario lo que no le parece adecuado. Siempre digo, en este momento que no vale un empate, alguien tiene que ganar.

Tercer Momento: Se abre la participación al resto de la clase. En este instante cualquier alumno/a puede intervenir a favor o en contra de cualquiera de las posturas o para mostrar su conformidad o disconformidad con lo que ha escuchado.

Cuarto Momento: Invita a cambiar posiciones. Es decir, que quien estaba a favor se pase a ponerse en contra y al revés. Lo que suele suceder es que en muchas ocasiones no hay tiempo para este momento y lo suelo omitir.

Quinto y último momento: Propuesta de acuerdo. Siempre debe existir un acuerdo final de manera escrita, si es posible, las partes llegan a un acuerdo donde se contemplen las opciones contemplando todo lo dicho.

A todo el alumnado que forma parte de ese grupo le corresponde al final hacer una reflexión de lo escuchado en su trabajo personal de clase. Es muy importante también controlar los tiempos para que una parte no tenga más tiempo que otro, sino que se respeten los turnos de palabra y promover la escucha.

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