Esta próxima semana volvemos a las aulas. De momento sólo los/as docentes. Pero todo apunta a que comienza un curso bastante complejo. Algunos compañeros/as han ido compartiendo su preocupación por el inicio de curso. En algunas comunidades se plantean movilizaciones para una vuelta segura. Sinceramente, no he querido preocuparme hasta que llegue el momento de comenzar y ver en qué condiciones será. La razón es muy sencilla: estamos en un escenario cambiante en el que hace unas semanas parecía que todo estaba controlado con la mascarilla, pero de pronto todo parece sumido en un caos nuevamente.

Con lo que tenemos hasta el momento mi mayor preocupación es que se produce un cambio de metodología. Lo sabía desde julio, cuando en el centro me comunicaban que difícilmente podía trabajar como lo venía haciendo, en grupos en cooperativo, porque el centro trabajaba para mantener la distancia de seguridad entre los estudiantes y, por tanto estarían en fila de uno, separados y cualquier agrupación de dos o de otra forma no sería posible en la actual situación.

Ahora preocupa también la seguridad. ¿Por qué se ponen tan en tela de juicio la vuelta al colegio? ¿Por qué es tan problemática? Muy sencillo: porque se si, por desgracia se de produjera un contagio en un colegio, seguramente afectaría a un pueblo o un barrio completo. ¿En qué lugar están obligatoriamente todas o casi todas las familias? En los colegios y centros de enseñanza. Por tanto, si se produce esa situación se transmitiría a toda una comunidad de forma más o menos rápida.

Otro problema grave para la vuelta al cole es el uso de la mascarilla. Es un elemento de incomunicación que dificultará muchísimo el trabajo en el aula. No será fácil entendernos con ese dispositivo de protección. La otra cuestión es que los estudiantes la usen adecuadamente durante toda la jornada escolar.

¿Cuál es la solución? No parece clara. Más ahora que hay detractores de las mascarillas. Por eso me parece que empezará un curso complejo especialmente ahora que hay nuevos brotes. Aunque parece evidente que hemos de aprender a convivir con este virus, hemos de buscar fórmulas que garanticen la seguridad y la enseñanza. Lo que peor llevo es la vuelta a una clase directiva, distanciada, sin trabajo en grupo. Sin embargo, no lo veo como un problema, sino como un reto. Veremos que somos capaces de hacer en ese escenario.