Se acerca el final de curso y un final polémico y controvertido. No es lo mismo, según se desprende de las instrucciones que nos han dado, la promoción que la titulación. Es decir se pasará de curso pero no se promocionará. Habrá alumnos/as que, excepcionalmente este curso, pasarán al siguiente con más de dos suspensos: promocionarán. Pero no han aprobado. En el otro lado habrá quien titule en cuarto de Secundaria o bachillerato, con más de dos suspensos. Por tanto, se prevé unas sesiones de evaluación intensas y controvertidas. Porque habrá quien repita ¿Con qué criterio?

Sinceramente, en mi modesta opinión de aprendiz de enseñante el modelo adoptado no me gusta. Algunos estudiantes, desde que se supo que se promocionaba, que no había tercera evaluación, desaparecieron. Va, a mi juicio, en contra de la motivación y el esfuerzo y, lo que es peor, dejó, como casi siempre, a los enseñantes desarmados porque ¿para qué seguir con clases on line si van a pasar de curso?

El otro día en la Comisión de Coordinación Pedagógica, algún profesor preguntaba si era posible suspender a quien que no le fue bien en la primera evaluación, pero se le puso un cinco de ánimo en la segunda y ahora en este periodo ha desaparecido. Y la respuesta fue no. Hay que poner, como nota la de la segunda evaluación. Se podría hacer media, para elevar esa nota, pero no para disminuirla.

Entiendo la motivación para adoptar esta medida. Según se ha explicado, se trata de no perjudicar a quienes no tenían opciones de conectarse y seguir las las clases on line. Pero ¿de cuántas personas se trataban? ¿Un 10% o menos? Otro debate aparte sería la cuestión de educación infantil y primeros ciclos de primaria. Pero en secundaria y bachillerato, creo, debía haberse arbitrado otra medida que premiase el esfuerzo y el trabajo en estas situación difícil. Porque al final ¿Qué mensaje estamos dando a nuestros jóvenes? Dos muy claros: la educación no vale nada y tu esfuerzo tampoco. Porque aunque no te esfuerces vas a pasar de curso. La educación no vale nada, porque en el caso de suspensión de clases nos quedamos casi de vacaciones. Si queremos que el sistema educativo funcione, lo primero que tenemos que hacer es ponerlo en valor. No se puede regalar, no premiar el esfuerzo, dar la titulación y la promoción sin hacer nada a cambio, porque entre otras cosas, es bastante poco educativo, ¿qué aprenden nuestros jóvenes cuando no tienen que esforzarse y todo se le regala?