Hay una técnica en cooperativo que me gusta mucho: grupo de expertos. Hay muchas variables, pero básicamente la propuesta consiste en que cada persona integrante del grupo base, busca información, se hace “experto/a” investigando en un determinado tema que luego debe compartir con su grupo base. Es una técnica dinámica dentro del aula en la que nos movemos por el espacio con distintos agrupamientos, pero ¿qué tal si les proponemos salir fuera del aula a buscar la información?

profe jesus restos fuera del aula

Lo bueno del aprendizaje cooperativo es su dinamismo. Nos permite cambiar, mover, innovar. Es muy dinámico. Así, dentro de esta técnica, para no estar siempre encerrados en las cuatro paredes del aula, les propuse que el trabajo e expertos se hiciera por diferentes dependencias del centro. Obviamente elegí lugares al aire libre y en la cancha para que no molestasen a otras clases. Y les di pistas para que localizaran el lugar donde se encontraba la información.

Dentro de los grupos base de cuatro personas, entregué cuatro cartas, cada una con un personaje que debían investigar. Cada persona del grupo elegía aleatoriamente una carta y formaba parte de esa tribu. Reunidos en grupos de siete u ocho personas (grupo de expertos), les entrego un sobre con la pista donde se encuentra la información de ese personaje, que previamente había colocado en lugares dispersos del centro: mesas de la cafetería, bancos, cancha de deportes… A la entrega del sobre les digo que tienen 15 minutos para completar la ficha del personaje que les ha correspondido. Para superar la prueba todo el grupo debe volver con la ficha completa, en caso contrario, pierden.

Una vez que salen hacia el patio, les acompaño con el cronómetro, para resolver dudas, ayudar en aquellas cuestiones que necesiten. Les acompaño hasta que quedan pocos minutos y vuelvo al aula para esperar que vengan con el trabajo. Cuando llegan a clase compruebo que tienen su parte completa y se unen a sus grupos base, para compartir la información que han conseguido. Al compartir la información, para evitar la dispersión y que se complete bien el trabajo, lo pauto con un tiempo de tres a cinco minutos, para que cada cual disponga de un tiempo si militar para contar lo conseguido a sus compañeros/as.

Cuando disponemos de toda la información, elaboramos un producto final que puede ser variable: en digital, con una presentación en clase, publicación. En este aspecto, cada cual puede proponer el producto final que más se adapte a sus necesidades.

En los retos fuera del aula observo una implicación y motivación espectacular en los estudiantes, el tener que resolver en un tiempo determinado cualquier problema que se le plantee, les motiva y les anima a trabajar de forma eficaz y rápida. Sin embargo, para que todo eso no quede en el aire, hemos de elaborar algún trabajo que asiente esos conocimientos. ¿Te atreves con los retos?