Escucho quejarse a los compañeros de que los estudiantes ya no leen. ¡¡Sólo miran los WhatsApp!!, decía un compañero de manera contundente. No son capaces de leer un libro. ¡¡Tampoco tienen vocabulario!!, no conocen palabras —dice otro profesor— más de un 20% de los términos que se abordan en la asignatura no los conocen. Perdón por mi atrevimiento, pero ¿puede ser el momento de cambiar y adaptar la forma en la que los estudiantes leen?

profe jesus los estudiantes no leen

Uno de los problemas que detecto entre los claustros la falta de aceptar una máxima que, para mí es palabra de Dios: “si quieres resultados distintos, no sigas haciendo lo mismo”. Por tanto, si los estudiantes no leen libros, pese a la amenaza del suspenso, quizá es que algo tendremos que cambiar. Si no son capaces de entender un pequeño artículo periodístico, quizá sea el momento de plantear que algo habrá que modificar.

Supongo que algo así se plantearían los profesores cuando, se tuvo que abandonar el pizarrín, para pasar al papel o a otros soportes. Quizá, habría entender que los esquemas, su aprendizaje, su modo de leer ha cambiado mucho en los últimos años. ¿hemos hablado con los estudiantes el motivo por el cual no leen? ¿leemos nosotros en clase? El problema, de la lectura hoy en día, creo, es que seguimos teniendo esquemas mentales de nuestra lectura. Sin embargo los modos de lectura hoy están cambiando y los profes nos negamos tajantemente a ese cambio.  Nosotros nacimos y criamos entre libros, cuentos, tebeos, cómic… valoramos esos soportes de manera importante porque fue parte de nuestra vida. Durante algunos años hemos conseguido contagiar a los estudiantes de nuestro modo de leer. Sin embargo, los jóvenes actuales, han nacido y aprendido a leer de otra manera.  Sí que leen, pero leen de otra forma.

Leen y aprenden de forma audiovisual. Los soportes digitales constituyen su mayor fuente de lectura. Por tanto tendremos que adaptar nuestro lenguaje, las lecturas que proponemos a nuevos soportes para que aprendan a valorarlo. Sin embargo, la crítica fácil del estilo: no leen, no saben, no quieren… no nos lleva a ninguna parte. No siempre me coincide mis horas de clase con el plan lector. Sin embargo, esta semana me tuve la suerte de leer en clase con los alumnos. Leímos algunos videos, los comentamos, leímos en otros soportes y funcionó mejor que cuando repartíamos libros y hacíamos una lectura conjunta. Así, por tanto, podemos quejarnos continuamente o tratar de hacer cosas distintas, para encontrar resultados diferentes. La queja fácil, no nos lleva a ninguna parte.