Empezó el trabajo escolar. Casi siempre septiembre empieza fuerte para los docentes: exámenes de septiembre, corrección, sesiones de evaluación exprés… Le sigue la matrícula, grupos, reparto de tutorías. Cosas que, nombradas así seguidas, parecen agobiantes. Sin embargo, me quedo con algo que, por suerte tenemos en estos primeros días de clase. Tenemos otros tiempos. No suena el timbre de clase. 

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Una de las cosas que hace mucha falta en los claustros son tiempos para el encuentro entre profesores. No para charlar y divagar sobre política o sociedad—que también es interesante—, sino para para compartir proyectos, ilusiones, actividades. El corre, corre que se instalará en nuestras vidas a partir del comienzo de clases impide espacios de encuentro entre docentes, para compartir proyectos, ideas, trabajo en equipo, etc. 

En estos días en las reuniones de departamento se programa, se piensan en proyectos que implican a varios profes de distintas materias. Se habla de convivencia, de motivación, de propuestas para el curso en un clima distendido. Se aprende mucho, se comparte, se trabaja, en definitiva, con otros tiempos. Durante el curso está el agobio del timbre, de la próxima hora, de la reunión qué sólo puede durar hasta que vuelva a sonar el timbre nuevamente. 

En una de esas reuniones un compañero decía: “Tenemos que quedar para comer un día por ahí o tomar algo”, sabiendo que en unos días no habrá tiempo de mucha coordinación ni de mucha charla. Caminar con otros tiempos durante estos días supone incrementar la creatividad, escuchar lo que otros docentes hacen en sus aulas, compartir cosas que hace cada cual. 

Habrá que quedar para ir comer y, probablemente, quedaremos varias tardes para compartir experiencias y trabajos que son muy interesantes para la clase. La docencia, igual que otras facetas de la vida, se ha individualizado. Cada cual hace su batalla en las aulas y no se suele compartir demasiado con el resto de compañeros/as. 

Es necesaria una reflexión y pensar en trabajar con otros tiempos. Sin prisa, sin pausa, porque todo aquello que hacemos, los transmitimos al resto, aunque sea de manera involuntaria, con nuestros gestos, nuestras prisas, nuestras velocidades, complican a veces las cosas. “Perdamos tiempo” en hablar, compartir, intercambiar ideas entre profes, que tan bien nos sienta a todos. Trabajemos  con otro tiempo.