Nos toca retomar nuevamente el trabajo cotidiano. Volver a los centros de enseñanza y comenzar un nuevo curso. Titulo esta entrada «Volver con ilusión», porque creo que así es como debiéramos empezar esta semana en nuestro trabajo.  He leído y visto algunas cosas durante este verano que me han hecho reflexionar. Entre las lecturas, me topé con dos libros de César Bona, en el que hablaba justamente de las dificultades de los profesores. Curiosamente, en medio de sus textos, me encontré con una frase que es mía y que no es frecuente escuchársela a un compañero: «El día que no tenga ilusión por la enseñanza, lo dejo». 

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Llevo relativamente poco tiempo, para mi edad, dando clase, apenas diez u once años. Creo que este es mi decimosegundo año en las aulas. Dejé una plaza fija en la administración municipal, para dedicarme a la enseñanza y sigo aquí porque vuelvo con ilusión este septiembre. Con más ideas y proyectos, con ganas de mejorar lo que empecé el año pasado, con mucha ilusión…. porque escucho y leo comentarios de algunos compañeros/as con la vuelta a clase, que me hacen preguntarme ¿pero qué hacen aquí, por qué no buscan otra cosa?

Hace unos años, cuando empezaba en la enseñanza y nos hacían reconocimientos médicos, teníamos que rellenar una encuesta anónima de satisfacción personal en el trabajo. Cuando ya el médico me había hecho mi revisión (estaba y estoy como un roble je je je), me dijo que me dejaba a solas en la consulta para que pudiera llenar con confidencialidad la encuesta. En la mesa, sin tapar, se encontraba la encuesta de un compañero/a que había entrado antes, y en la valoración de satisfacción personal con su trabajo, había puntuado con un dos, en una escala del uno al diez. No sé de quien se trataba, pero me asaltaron las preguntas ¿por qué sigues aquí? ¿por qué no te buscas otra cosa? Sinceramente, buscaría otro trabajo, si en el actual lo puntuara tan bajo.

En “La nueva Educación”  César Bona, habla de las dificultades de los maestros, con muchos estudiantes, ambiente complicado en los centros, las familias que a veces no colaboran, la administración  que no apoya ni da los recursos suficientes. Problemas que han de ser solventados con la ilusión y la motivación del profesor, de otra manera nuestro trabajo es una auténtica tortura. 

Circulan desde hace algunos días los «memes» sobre la vuelta al colegio. Todos ellos hablan de profesores agobiados, padres felices y estudiantes enfadados. Sin embargo, a pesar de todos dibujos, imágenes y videos simpatiquísimos, vuelvo con ilusión. Y el día que pierda esa ilusión, me dedicaré a otra cosa. 

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