Los profes que ya tenemos una cierta edad miramos la tecnología con recelo. No nos gusta, no comprendemos que los chicos y chicas estén todo el día hiper conectados, que su forma de comunicación  sea casi exclusiva a través de un dispositivo. ¡Cuando éramos jóvenes esto no ocurría!. Nos relacionábamos de verdad, jugábamos en espacios abiertos, el contacto personal era muy importante. ¡Cuándo éramos jóvenes… ! ¿No era eso lo mismo que nos decían nuestros padres?

la tencologoia no tiene la culpa

Esta semana comentaba con un compañero la importancia de la tecnología y la necesidad de tener previstos algunos aspectos para el curso que viene. Obviamente, cada vez más se disponen de recursos digitales muy buenos para el aula que deberían tenerse en cuenta a la hora de programar y prever nuevas necesidades educativas. Sin embargo, su actitud era totalmente negativa, ¡mira el uso que hacen de los móviles!, ¡están todo el día enganchados!, ¡se acosan utilizando el anonimato que permiten las redes sociales! y un montón de frases por el estilo. Así que mi frase sigue siendo la del titular: Las tecnologías no tienen la culpa. 

De la misma manera que un cuchillo no tiene la culpa de ser usado para hacer daño a alguien, sino para trocear y preparar la comida o cualquier otra utilidad positiva, así los dispositivos móviles no están concebidos para hacer daño a otras personas, sino que somos nosotros, los usuarios, los que decidimos que hacemos con esos recursos. Si una persona, enajenada o enfadada se dedica a insultar a través de las redes sociales a otras, no es el móvil que usa el que tiene la culpa, sino la propia persona. 

No me canso de publicar en este blog dos cuestiones, para mi evidentes, de las tecnologías y nuestros adolescentes. Primera en casa no tienen educación ni información sobre el uso de los dispositivos electrónicos porque a las familias les ha cogido por sorpresa todo este avance y cambio digital y segundo; en la escuela tampoco, porque la mayor parte de los profesores tienen una actitud negativa hacia los móviles, puesto  que son de la generación de los padres mayoritariamente, que tampoco conocen ni saben educar al respecto. 

Con este panorama a los chicos/as alrededor de los 10 o 12 años se les pone un dispositivo en las manos que no saben usar y, algunos lógicamente, hacen algunas burradas. ¿cuál es la solución? que alguien se decida a formarlos sobre las ventajas e inconvenientes de los dispositivos, sobre el buen uso de la tecnología. Aún así, estoy convencido que el que acosa por internet, también lo hace en la vida real y quien tiene un comportamiento «gamberro» en la red, también lo tiene en la vida real. La tecnología no es culpable de lo que hacemos, sino que en algunos casos proyecta aquello que somos y hacemos en nuestra vida real.