Una de las cosas que más satisfacen a los docentes, imagino, es tener noticias de alumnos que un día aprendieron con nosotros. Esta Navidad, he recibido con agrado la feliz noticia de éxito de un alumno que dejó la enseñanza obligatoria y, ha empezado la Formación Profesional, obteniendo buenas calificaciones. «Profe, todo notable y sobresaliente…» me contaba en el mensaje. Tras conversar un rato con él, me envió con enorme alegría las calificaciones y, ciertamente, eran buenas. No es la primera vez que tengo noticias del éxito de un alumno fuera del sistema obligatorio ¿Por qué? Muy sencillo el sistema actual no da respuesta a todo el alumnado.

profe jesus menaje de un alumno

Desde hace mucho tiempo se viene hablando de la falta de éxito de algunos estudiantes en el sistema obligatorio. Esto es, alumnos que no finalizan lo que la ley determina como estudios obligatorios y, probablemente, mínimos para poder desenvolverse en la vida. La tasa de abandono se sitúa en torno al 20%. ¿Por qué se van? La respuesta es sencilla: porque el sistema de estudios oficial no les atrae. Clases con treinta personas, con un alumnado cambiante, donde el modelo de enseñanza no es atractivo ni motivador, hace que desconecten. Y entonces ¿por qué triunfan en la Formación Profesional? Seguramente porque los grupos son más pequeños, se atiende mejor a cada uno de los participantes, ayudándoles en sus dificultades personales o individuales.

Hoy en día se nos habla de diferentes inteligencias, de distintas capacidades. Pero el sistema de enseñanza sigue tratando de homogeneizar a todos los estudiantes y, así, la enseñanza no es posible. Yo no aprendo de igual manera que otra persona de mi misma edad. No me atrae ni me motiva el mismo modelo de clase que a otros estudiantes de características similares. Entonces, ¿Cuál es la solución?

Una clave pasa, bajo mi humilde opinión por disponer de grupos de clase más pequeños para cada enseñante. Me atrevería a decir que el número máximo sería de veinte personas, si queremos dar respuesta a las inquietudes de todos. No se puede hablar ni proponer, tal como hace el sistema actual, de la atención a la diversidad en una clase con treinta alumnos.  Sencillamente no es posible. Con la LOMCE, ha entrado programa de mejora del aprendizaje con notable éxito, ¿por qué? Muy sencillo. Los grupos son pequeños. Nunca más de veinte alumnos. He tenido la suerte de compartir grandes momentos con estos grupos de 15 y 17 estudiantes. Maravilloso.

El problema de grupos menores es que el gasto en educación se dispararía. Pero, muy probablemente, el éxito escolar sería absolutamente mayor, sin necesidad de parches ni programas paralelos, porque el Programa de Mejora en segundo y tercero de ESO, está muy bien, pero luego se les deja en cuarto en igualdad de condiciones que el resto. ¿tendrán opción de terminar así?

Me alegro mucho por el mensaje que he recibido esta Navidad, porque era un alumno casi desahuciado del sistema, con muchos problemas en casi todas las materias, al que aprecio un montón porque tenía una capacidad inigualable para el dibujo y para la música.  Me alegro que haya encontrado su espacio en otro lugar y esté feliz “todo con notable y sobresaliente profe…” Como este alumno conozco otro puñado que igualmente, desahuciados del sistema oficial han encontrado su lugar en otros oficios que, sobre todo los hace un poco más felices que un modelo tan estandarizado y homogéneo.

 

 

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