Estamos empezando el curso y es el momentos de sentar las bases de funcionamiento con todos los grupos. Me parece muy adecuado en los primeros instantes explicar el funcionamiento de la clase, normas, para sentar las bases por las que funcionaremos el año escolar. En este debate surge el planteamiento de usar o no los dispositivo móviles. ¿Debemos usar móviles en la escuela?

profe jesus moviles en clase

La respuesta la leí hace bastante tiempo en el libro de Marc Prensky «Enseñar a nativos digitales» Su propuesta concluía que debemos permitir la entrada de la tecnología en el centro escolar. La frase la recuerdo con precisión «debe permitirse el uso de toda la tecnología disponible». Estoy de acuerdo con esta idea, puesto que aislar los centros de enseñanza de la realidad en la que viven los muchachos/as es como no aprender el idioma local, puede dar conocimiento, pero no sirve para mucho.

Sin embargo, el debate está en la sociedad. Un debate enriquecedor, además, porque  existen dos posiciones claramente enfrentadas. Las familias y profesores que no quieren que se usen los dispositivos en clase y los que sí están de acuerdo con su empleo. Hay todo tipo de argumentos a favor y en contra de esas posturas.

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Una encuesta realizada durante el verano, a través de una red social, daba un aplastante «NO» al uso de los móviles en clase. Un 89% de los participantes les parece bien que no se use el teléfono en las aulas. Sin embargo, como ya dije, mi principal argumento es su relación con su vida y con su mundo en el que los teléfonos móviles lo son todo.

En clase, en ese momento de comienzo les invito a usar Tabletas en lugar de móviles. Les explico que lo considero un instrumento más interesante para trabajar, tomar apuntes, consultar libros o cualquier documentación, cosa que es más complicada en un móvil por sus dimensiones. Pero, desde luego no prohíbo los móviles.

La razón de actuar así es muy sencilla: Primero, tal como dije antes no se puede obviar el mundo el que viven. Su realidad, a partir de determinada edad, especialmente a partir de la Enseñanza Secundaria, está rodeada de Tecnología. Seguramente ya tendrán su móvil y su consola de video-juegos. Segundo: los que no somos «nativos digitales» nos hemos encontrado con un mundo que hemos ido aprendiendo a trompicones y que no controlamos adecuadamente. Por eso, quizá se hace necesario que en la escuela se les aporte otra visión a los estudiantes del uso de la tecnología, ya que en casa no es posible, generalmente, por desconocimiento. Los profesores del presente deberían tener habilidades en el uso de la tecnología de manera tal que fuesen capaces de enseñar aplicaciones, páginas, que ayuden a ver la tecnología no sólo como herramienta de juego y relación, sino con un inmenso mundo de posibilidades que se nos presenta en nuestro día.

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