Durante el verano se supo que la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias quería poner en marcha un proyecto para juegos y consolas en clase. Sinceramente, no leí la información sólo los titulares, pero con lo que supe en aquel momento a los compañeros críticos les dije: «Yo quiero, ¿cómo hago para jugar?. En aquel momento pensé que era una propuesta para gamificar la clase. Luego, con el tiempo supe que se trataba de una liga escolar de videojuegos de centros de toda canarias, por lo que algunos padres pusieron el grito en el cielo, constituyéndose, incluso, grupos contrarios a esta iniciativa.

 

Hace unas semanas, todavía en vacaciones, sin conocer bien el proyecto, escribía aquí una entrada que tenía su origen en lo que se publicaba sobre este asunto. Con «Resistirse al cambio» lo que quería exponer es que en todo claustro hay un grupo de profesores que se oponen a cualquier iniciativa innovadora. A veces con razón y otras, como es este el caso, con desinformación. Entre las críticas más airadas que he leído brevemente sobre la liga escolar de eSport de Canarias, figura el favorecer a las grandes multinacionales de los videojuegos o que se pretende inculcar el uso de dispositivos y juegos desde la educación, algo que debería ser contrario al sistema educativo.

Hay que ver lo que son las vueltas de la vida que, con el comienzo de septiembre y la incorporación al centro, me encuentro con que el instituto donde trabajo está seleccionado para participar en la liga eSport de Canarias y que soy elegido coordinador del proyecto. Por tanto, esta misma semana me han presentando los pormenores de esta idea que empezará a funcionar la semana que viene y que terminará en diciembre. Por lo tanto, tuve la oportunidad de conocer en profundidad de qué va la historia.

Mi reflexión sobre todo esto es sencilla: ¿si queremos pescar a dónde iremos?, Seguramente al mar o un río, es difícil hacerlo en otro lado. Si queremos conectar con los muchachos/as que cada día pasan mucho tiempo en sus hogares jugando, no nos quedaría otra opción que ir a sus casas a ver lo que hacen. La otra posibilidad es traerles al centro para organizar una competición. ¿Pero sólo una competición?. No. Vienen al centro dos días en semana, uno para jugar y otro para formarse sobre este mundo que han descubierto sin tutela ninguna. Así la idea consiste en acudir al centro escolar los martes y los jueves. Los martes para recibir formación de especialistas sobre, adicciones, higiene postural, frustración, emociones, sexismo, uso responsable de los videojuegos, además de practicar ejercicio físico. Mientras que los jueves se dedica a la competición.

Por otra parte ¡Es verdad se gasta mucho dinero! Algo más de doscientos mil euros. No en la compra de videojuegos ni en equipos. La mayor partida es para invertir de quienes van a desarrollar el proyecto ¿es lógico que se le pague al profesor de Educación física que viene una vez en semana a impartir una clase? ¿Está bien pagarle a los que vendrán a dar una charla sobre los temas que mencioné anteriormente? ¿Es correcto pagarle las horas extras al profesor coordinador del proyecto que acudirá al centro siete u ocho horas más que el resto de compañeros? Y obviamente, también existe un personal Técnico que trabajará en la organización de la liga y que también cobrará por su trabajo.

Con todo, no porque esté ahora inmerso en el proyecto, sino porque como escribía hace unas semanas, hay personas que se oponen a todo y no quieren evolucionar con los tiempos que nos tocan vivir. Como decía en aquella misma entrada, cada cambio, cada propuesta que nace, la valoro como una oportunidad y como un reto, nunca como algo que me quieran imponer, sino como algo nuevo para aprender. Veremos como transcurre esta novedosa idea de la liga de eSport de Canarias. Por aquí les iré contando

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