El curso termina. Hay que despedir a los alumnos. Algunos compañeros recurren a lo sencillo: una película o un juego. Obviamente, por mucho que alguien pueda protestar, no podemos dar materia en la última semana de clase, puesto que en horario de tarde se están celebrando las evaluaciones, las notas están puestas cosa que los alumnos saben. Por tanto  hay que idear una clase de despedida motivadora y que deje un buen sabor de boca para el curso que viene.

profe jesus ultima clase del curso

Barajo siempre varias propuestas, pero finalmente me quedé con una opción mixta. Un poco de clase en el aula y otro poco en el patio del centro. Esta última sesión requiere un primer momento de algo de atención de los estudiantes, por eso comienzo en el aula. Allí con algunos videos les dejé algunos mensajes que me parecían interesantes para llevarse en verano:

Jamás te detengas: el primero es un video titulado así y quería que reflexionaran brevemente sobre la etapa o periodo que terminan. Unos se van a otros centros; otros, la mayoría, pasan al curso siguiente, casi todos en verano vivirán experiencias y aventuras diferentes. Por eso les invito a que no se detengan, brevemente les propongo que perseveren, que sigan en aquella idea que tienen, en su proyecto. Habrá muchas piedras en el camino, problemas, pero no podemos detenernos, sino seguir adelante.

El otro video es «pequeño». Me encanta. Con el quiero que también piensen en como hemos crecido, como cambiamos y como luchamos, en ocasiones por cosas que no tienen demasiado sentido. Nos hacemos mayores y el dinero, las vacaciones, el fin de semana es nuestro único objetivo, olvidándonos de ese maravilloso ser que llevamos dentro, ese «pequeño» que dejamos morir convirtiéndoos en personas tristes y aburridas.

Tras esos dos mensajes nos vamos al patio. Allí, junto a la cafetería uní las mesas donde ellos toman su desayuno y charlan durante el recreo y les propongo una dinámica para llevarnos un recuerdo de la clase. Consiste en poner en un folio el nombre de cada persona y luego, ir pasando por todos con un tiempo determinado (unos 45 segundos) para que escribamos un mensaje positivo de esa persona. Cuando da la vuelta completa, hemos logrado un documento que nos llevamos con buenas cosas de cada integrante del grupo.

Algunos estudiantes ya en los últimos cursos en el centro, me dicen con alegría que guardan ese recuerdo de la clase. Que tienen varios de esos papeles entre sus efectos personales, lo cual me alegra mucho y me sigue animando a realizar esta actividad de despedida, que, aunque a veces me puede parecer aburrida por repetirla todos los años, a ellos les encanta. La única instrucción que doy es que no está permitido de ninguna manera comentarios negativos, siendo muy fácil de averiguar quien los hace por su colocación en la mesa. Y ciertamente, casi nadie los hace. De esta manera, la última clase del año nos deja a todos felices y con un gran sabor de boca.

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