Hay corrientes enfrentadas sobre la evaluación y el consiguiente éxito o fracaso en función de la nota numérica que consigue el alumno al final de un periodo. Hay quienes son partidarios de ese premio o penalización y otros, como yo, que no lo vemos tan claro. Existen varias preguntas interesantes sobre la evaluación. ¿Es un proceso estanco, separado a modo de escalones o es un proceso integral? ¿Quien fracasa ante el suspenso el alumno que no llega o el profesor que no ha sabido enseñar?

oprofe jesus suspenso

En los centros educativos se suele desconfiar del profesor que suspende a más de la mitad de un grupo. No es normal un porcentaje tan alto. Sin embargo, el suspenso, desde cualquier punto de vista, es un fracaso, porque ¿Quién se alegra con un suspenso? ¿a quién le hace feliz ver un mal resultado en algo que hacemos? Es como si en nuestra empresa, a final de mes, no nos pagaran porque no se ha vendido lo suficiente o no se ha terminado todo lo que se tenía previsto. El suspenso nunca es bueno para nadie.

Algunos centros, se han especializado en una enseñanza sin la presión de las calificaciones, de forma que no hay una segmentación de alumnado por niveles, tampoco unos horarios definidos, rompiendo, de esa manera, con el modelo tradicional. Son métodos y formas que, dado lo novedoso de su propuesta, no gozan de buena reputación. Lo que creo que efectivamente, no tiene buena fama es el actual modelo de enseñanza tan estandarizado y poco flexible, además de poco adecuado a la sociedad actual.

Creo que ya he mencionado en algún post anterior, la experiencia de hace años donde se eliminaron las notas de los boletines, figurando sólo una siglas que expresaban si el alumno Necesitaba Mejorar (NM actual suspenso) o progresaba adecuadamente (PA) Este modelo me parecía muy interesante. Sin embargo, las familia presionaron hasta que desapareció. Porque ¿cómo va a llevar la misma calificación mi hijo «brillante» que aquel que aprueba con un 5?

Creo que el modelo de enseñanza está obsoleto. No responde a las necesidades actuales y califica de manera inapropiada al alumnado. Me gusta hablar con los estudiantes del sistema y, de una forma muy coherente defienden que lo que estudian en las clases nada tiene que ver con lo que sucede en su vida diaria y tampoco la calificación responde a sus expectativas. Especialmente cuando suspenden y las consecuencias que tiene sobre ellos y sus familias. Por tanto algo habrá que cambiar para adaptarnos a los tiempos en los que nos encontramos… ¿Quien está fracasando el alumno, el sistema, el profesor…?

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