Durante esta semana los estudiantes se han incorporado a las aulas. Muchos de ellos confiesan que no han dormido bien los días anteriores, intrigados por cómo sería su clase, su grupo, sus profesores. Aunque cambien o se mantengan en el mismo centro, los nervios son inevitables. Para los profesores también.

profejesus profesores tenemos miedos

Me llama mucho la atención esa falsa sensación de seguridad que, parece, transmitimos a los estudiantes. También somos humanos, también estamos nerviosos y, por supuesto, con el comienzo del nuevo curso escolar estamos algo intranquilos. ¿Cómo será mi tutoría? ¿Qué tal se comportarán en clase? ¿funcionará lo que he preparado para el primer día? ¿me faltará tiempo o me sobrará?

Todas esas dudas e interrogantes se van despejando con el paso del tiempo. Una vez que arranca la jornada laboral, con las primeras clases, según se va rodando, los miedos, las inseguridades, la intranquilidad se va perdiendo. Pero también lo pasamos mal.

En alguna ocasión me gusta recordarle a los estudiantes que los profesores también son personas. Tenemos sentimientos, como cualquiera de ellos. Con la intención de dar seguridad y control en el aula, tengo la sensación que somos como actores que, entran en escena durante unas horas a la semana a los que se le puede despreciar y maltratar, porque existe cierta lejanía entre dos mundos. El espectador y el actor.

Los profesores también tenemos miedos que no sólo son los miedos escénicos, sino también hay que sumarle la presión que lleva esta «bendita vocación». Las familias, la institución, el sistema, también presiona con burocracia al docente que sufre y se esmera para que todo esté en orden cada vez que suena el timbre. Aunque no lo parezca, tras esa coraza necesaria en el aula, late un corazoncito apasionado por el maravilloso mundo de la enseñanza. Pese al miedo y las inseguridades, es probable que este será un buen curso.

Buen comienzo de curso.

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