Hemos repetido la misma lección siete veces. Si. Siete grupos había en esa clase y la profesora le encargo a los siete grupos que hicieran el mismo trabajo. Los alumnos cansados en el cambio de clase me decían: «siete veces hemos escuchado la misma historia. Ya me lo sé de memoria»

profejesus exponer en clase

Esta puede ser una de las grandes diferencias entre el trabajo en grupo y el trabajo cooperativo. En un trabajo en grupo los estudiantes se juntan para que algunos trabajen y otros miren. Mientras que en el trabajo cooperativo hay una interdependencia. Es decir, todos deben aportar algo para que la cosa funcione.

También es verdad que no todo en el trabajo cooperativo es perfecto. También hay quien no trabaja dentro del grupo, también hay quien no le gusta. Pero desde luego, no se expone el mismo tema una y otra vez hasta que el auditorio lo aborrezca.

El modelo que propongo para que los alumnos realicen una exposición sobre un determinado tema es dividir el asunto de la exposición en partes. Tantas, como grupos haya en clase. De esa manera, cada uno tocará un aspecto diferente y resultará enriquecedor para todos. Les invito además, a que realicen una síntesis. De manera que al final nos quedemos con algunas ideas fundamentales, que deben tener todos los alumnos del gran grupo.

Una vez que se empieza a trabajar de manera cooperativa y se comprende la mecánica de este modelo de aprendizaje, no hace falta acudir a manuales ni buscar permanentemente modelos de actividades, sino que una vez familiarizados, todo funciona. Los alumnos y el docente tienen una misma visión que hace que todo vaya sobre ruedas.

Las dos ideas fundamentales del aprendizaje cooperativo en el que baso todas mis clases son:
La interdependencia positiva: Nos necesitamos unos a otros. Todos tienen que aportar algo al grupo y la evaluación. Tenemos que autoevaluarnos.

Pero si es tan bueno el método ¿por qué no lo aplica todo el mundo? Por varias razones: La primera: el profesor tiene que abandonar el rol de la clase magistral. Son los alumnos los protagonistas del aprendizaje. No es fácil bajarse de la tarima, cuando aprendimos así. El profesor es un supervisor que camina por el aula, supervisa. Es muy raro verme sentado en la mesa del profesor. Es más, tengo un reloj deportivo que mide mis pasos. Sin hacer ningún paseo extra por la tarde, camino entre 5 y 6 km diarios, dentro el aula. Lo normal es que termine la jornada con 3 o 4 km en mis pies.

La segunda razón es que requiere una preparación previa importante. En una clase con aprendizaje cooperativo no puedes llegar y pedir que «abran el libro por la página…» Todo tiene que estar pautado. Se usan los cronómetros en todas las actividades. Con lo cual todo el material tiene que estar perfectamente definido y preparado antes de la sesión… y eso… es mucho trabajo…

La tercera (sólo pongo tres para no aburrir, aunque hay más): Es que formar los grupos, mover la clase, las mesas, es un problema. A principio grabé un video en clase para demostrar a todo el mundo que en menos de un minuto se puede montar y desmontar una clase de forma cooperativa. Siempre y cuando a principio de curso se pierdan unas sesiones explicando bien el sistema. Generalmente, cuando llego al aula ya me encuentro con la clase preparada. Los alumnos ya saben la asignatura que toca y en el cambio de hora van preparándose.

Por tanto, no confundamos los trabajos en grupo, tan aburridos como para escuchar siete veces lo mismo, con algo tan dinámico y entretenido como es el aprendizaje cooperativo.

Un último apunte: Hago evaluación frecuente de mi clase. Les pido a los alumnos que me evalúen. Antes de aplicar aprendizaje cooperativo me acusaban de falta de dinamismo. Ahora, en las últimas revisiones, tras tres años con este modelo, ponen que lo más que le gusta de las clases es el dinamismo que tiene con este modelo de aprendizaje.

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