Desde principios de junio veía en las librerías y tiendas montones de libros y cuadernillos para hacer las tareas de repaso durante el verano. Ante estas actividades estandarizadas por editoriales se me ocurren dos cuestiones: ¿Es necesario repasar en verano? Si. ¿Son adecuados los cuadernillos de Verano? No. Y voy a tratar de explicarlo.

tareas de repaso verano profe jesus

Llevamos cuatro años realizando un voluntariado en el barrio en el que durante unas horas durante las mañanas de verano estamos con niños ayudándoles en sus tareas de repaso y haciendo un poco de deporte. Por tanto, conocemos bien los cuadernillos que se le mandan desde el colegio con muy buena intención pero que no son adecuados a los estudiantes. ¿Por qué? En ellos se estructuran actividades para que repasen todas las materias y se hacen desde el ámbito nacional. Por tanto, es muy frecuente que los chicos y chicas se encuentren con algunas actividades que no conocen y que no saben abordar, así como otras pocos motivadoras ya que es una repetición de lo que ya han hecho en clase.

La pregunta es, entonces, ¿qué tareas de repaso deberían hacer en verano? Creo que con leer es suficiente. Practicar la lectura de manera asidua y no perder la velocidad y comprensión lectora es lo más adecuado. El resto de contenidos que se ponen en esos cuadernillos de trabajo de inglés, mates, lengua, etc., se supone que ya los han aprendido y únicamente con dar un repaso a principio de curso, los recordarán y lo volverán a manejar con fluidez.

La otra pregunta lógica sería ¿que hacen con los alumnos en el verano? Repasamos. Pero de una forma práctica. Resolvemos problemas matemáticos que nos podemos encontrar cotidianamente. Por ejemplo, esta semana hemos realizado un presupuesto para pavimentar la plaza que está junto al lugar donde trabajamos. El año pasado nos tocó estudiar cuanto nos costaba pintar la Iglesia. Tratamos de fomentar la creatividad con cuentos inventados, aprovechando para corregir faltas de ortografía. Leer y hacer que se interesen de manera positiva y alegre por el aprendizaje, para que valoren la enseñanza como algo muy necesario en la vida.

Si un muchacho o muchacha lee asiduamente en verano, se le envía a hacer la compra con dinero en metálico y se le pide que compruebe lo comprado para ver si están bien las operaciones y el cambio devuelto y se le plantea alguna otra tarea práctica, está haciendo todo el repaso que necesita mientras descansa y de forma divertida. Sin embargo, tengo la experiencia de imponer los cuadernillos de verano en casa y generalmente acaban sin terminar y mal hechos.

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