Normalmente organizamos actividades fuera del centro en la que los jóvenes perpetúan la dinámica de clase: ser espectadores de una actividad o exposición. Desde hace algún tiempo le he dado la vuelta a las actividades extraescolares: son los estudiantes los que tienen que prepararlas, interactuar en el lugar, ser de guías de sus compañeros, de forma que no acuden a una visita como meros asistente.

aprendiz de maestro esutidante protagonista

El trabajo de preparación de la actividad ha de empezar en clase. Por tanto a cada grupo de trabajo cooperativo se le encarga realizar una parte de la actividad que vayamos a realizar. En el caso de visitar un museo, lo normal sería proponer a cada grupo que explique una sala, un cuadro o una zona. En el caso de visitas al exterior, distribuyo los lugares de manera que a cada grupo de estudiantes debe preparar un edificio, una zona, para que lo expliquen a los demás.

Los resultados son muy buenos y hay más implicación del alumnado que, cuando simplemente visitan un lugar sólo para verlo. El trabajo puede comenzar en el aula de informática o en la propia clase para que investiguen sobre el lugar asignado. La pasada semana hicimos la visita a La Laguna. Los grupos de estudiantes se distribuyeron el Museo de Historia, Archivo Diocesano, Convento de Santa Catalina, La Catedral y la Plaza del Cristo. A cada uno le correspondía al llegar al lugar explicar lo que habían trabajado de ese espacio, de forma que no se trata sólo de acudir a un lugar para verlo.

El trabajo previo en ocasiones es arduo (especialmente la primera vez), para controlar los tiempos y la ruta, combinándolo con el lugar donde nos deja y recoge el transporte. También es muy aconsejable realizar la ruta a pie personalmente para analizar las dificultades que puedan surgir y ver los tiempos que se emplean en desplazarse de un lugar a otro.

En general, al terminar la actividad, la valoración es muy buena, los chicos disfrutan del recorrido, son protagonistas de la propuesta que ellos mismos han trabajado, dejando de lado el ser meros espectadores de una salida complementaria.

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