Durante esta Semana Santa he tenido tiempo libre como muchos que han disfrutado de un descanso de unos días. Sin embargo, también aunque parezca una contradicción he tenido que trabajar. Muchas personas elogian de los maestros la cantidad de tiempo ocioso, pero pocos hablan de una profesión en la que generalmente, se lleva mucho trabajo a casa.

profe jesus trabajar en casa

Durante estos días he tenido que dedicar varias jornadas a la preparación de las clases para los próximos días, así como a la planificación del último trimestre. Mientras hacía este trabajo pensaba que esta parte de la profesión es algo que nadie conoce ni valora: el tiempo que hay que dedicar a la preparación de las sesiones en clase, correcciones, formación, etc.

Hay quien elogia la vida del maestro por el poco tiempo que se trabaja. Apenas jornadas de seis horas, con un tope de sesiones directas en clase. Pero, lo que nadie ve del maestro es el trabajo que hay detrás. Es verdad que la jornada laboral es reducida comparada con el resto de profesiones. Sin embargo, es lógico pensar que ningún profesor es capaz de ponerse delante de sus alumnos sin haber dedicado un tiempo anterior a preparar lo que quiere enseñarles.

Es uno de los benditos inconvenientes de esta profesión que se hace con gusto, pero que impiden desconectar completamente. Porque obviamente, la mayoría de las personas al salir de su trabajo, no tiene ninguna relación con su empresa (salvo excepciones) hasta que vuelve nuevamente a la actividad laboral. Durante esta Semana Santa la mayoría de quienes disfrutan de este descanso lo han hecho sin tener que preparar, pensar en su trabajo. Sin embargo, los maestros (unos más y otros menos) han tenido que dedicar algunas jornadas a la preparación de la nueva semana, corregir, mirar programaciones, etc.

No es este texto una queja, ni muchísimo menos porque estoy encantado con lo que hago y lo desarrollo con gusto. Simplemente es una reflexión sobre la parte que nadie ve de la vida del maestro y que, lógicamente no está valorada, porque entra dentro de las condiciones de trabajo de los docentes.

Algunos durante estos días ya “animan” porque queda poco para verano. Pero sinceramente no lo veo así. Mi plan de vida no es pensar en las vacaciones sino disfrutar de cada momento. Tanto de las vacaciones como del trabajo. De los días que he podido descansar durante esta Semana Santa y de los que he tenido que trabajar preparado las clases.

 

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