aprendiz-de-maestro-atencion-en-claseLa semana pasada leía un interesante artículo sobre una cuestión que preocupa a todo docente: la atención en clase. El texto publicado en el país proponía acabar con el formato de clases de 50 minutos algo que, sin darme cuenta ya hacía desde hace tiempo. Es decir, dentro de cada sesión generalmente procuro que haya, al menos, dos momentos diferenciados, aunque lo normal son tres o más.

Parece obvio que una clase de 55 minutos dedicada exclusivamente a corregir ejercicios o a exponer una cuestión aburre hasta la persona más motivada hacia el aprendizaje. Por eso, generalmente segmento la clase en varios momentos. El primero de ellos es escuchar música. ¿Se puede escuchar música en el aula? Pues si. El año pasado comencé de manera experimental a poner un vídeo musical para iniciar la clase. El resultado fue muy positivo de forma que si en alguna ocasión se me olvidaba o no preparaba ese vídeo musical los propios alumnos se extrañaban.

No se trata de poner el primer vídeo musical que te encuentres en youtube. Generalmente busco algún video en español cuya letra tenga algún contenido que pueda servir para la clase. La música forma parte de su vida, es un lenguaje que ellos utilizan y, en ocasiones los propios estudiantes me han recomendado alguna canción. ¿Qué ventajas me ofrece empezar con un video? La primera es empezar la sesión de una forma diferente. La segunda capta la atención y puede promover el debate sobre la letra o lo que muestra el video. Y por último, como docente, me ayuda a aterrizar en clase: tenemos muchas sesiones  de clase al día, muchas personas. Por tanto, empezar con el video musical me ayuda para tener listo todo lo que necesito para la sesión: comprobar si tengo la ficha que necesito, pasar lista, anotar las faltas, etc.

Los otros momentos de la sesión están basadas en el aprendizaje cooperativo. Este es el tercer curso en el que desarrollo esta técnica de aprendizaje. Este modelo permite dinamizar la clase de manera que siempre hay varios momentos en la sesión, porque la propia forma de dar clase lo necesita. Hay cambios de grupo para reunirse en comité de expertos, trabajo en parejas, exposiciones… El objetivo que siempre me he trazado es que las clases no sean tediosas y que siempre en ellas existan aparte del video inicial, al menos dos momentos diferenciados. Algunos de ellos suelen ser:

El reto de la pregunta: Formularles una pregunta al grupo y darles un tiempo (de 3 a 5 minutos) para que respondan la cuestión.

Elaborar un trabajo en cada grupo a partir de una visualización o texto: Consistente en desarrollar algún concepto con alguna información que les proporciono para luego transmitirlo al grupo o al resto de la clase.

El Comité de expertos: Se trata de reunirse por diferentes temas para que se trabajen y luego tienen que ir a su grupo base para contarle al resto lo aprendido.

Lecturas compartidas, lápices al centro… y un montón de técnicas más que se pueden consultar en cualquier página o texto sobre aprendizaje cooperativo.

Suelo hacer evaluación con los alumnos sobre la marcha de la clase. Y, precisamente, la principal queja que presentaban en las revisiones es el aburrirse en clase. Así que me puse manos a la obra y, es por eso que la propuesta del doctor Francisco Mora no me parece nada descabellada, porque en la práctica docente se aprecia la eficacia de sementar la clase, en al menos, tres momentos diferenciados de manera que captemos nuevamente la atención de los estudiantes.

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