El comienzo del curso académico suele ser convulso. Por una parte, se crean grupos nuevos, con nuevos compañeros y profesores; por otro, los comienzos siempre son difíciles para todos. Por tanto, desde hace años arranco las clases con juegos.

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Los juegos grupales y dinámicas de cohesión son buenas formas de romper el hielo entre los alumnos y, como no, también nos posibilitan a los docentes, ver el clima de la clase e ir notando los roles dentro de los grupos al tiempo que conocemos a los estudiantes.

La imagen muestra una de las actividades de cooperación. Probablemente la mas bulliciosa y que desconcierta a los alumnos. Para el juego se disponen las sillas como el típico juego conocido por ese nombre, en el que los participantes bailan alrededor del grupo de asientos para que cuando se detiene la música, todos tomen asiento quedando uno eliminado. Así se desarrolla el juego. Cuando esto sucede pregunto al grupo ¿les parece bien dejar a un compañero/a fuera? La idea de este grupo en el que van a estar juntos durante nueve meses es cooperar y ayudarnos -explico- por tanto el juego de la silla es de cooperación y, al son de la música, se van a ir eliminando sillas y el objetivo es que todos los alumnos puedan subirse a ellas utilizando diferentes estrategias.

Tras terminar la actividad, nos sentamos en corro y pregunto ¿Qué hemos aprendido con este juego? reflexionamos y valoramos la importancia del grupo, de estar todos en el mismo barco de ayudar y cooperar en lugar de competir. Generalmente, con este juego y otros para conocer los nombres hace que el ambiente del grupo y el punto de partida para el nuevo curso escolar sea mejor que si arrancamos explicando, haciendo un control para ver el punto de partida o presentando las asignaturas.

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