La ruleta de las preguntas

La ruleta de las preguntas es una técnica muy interesante para repasar. Es muy útil porque no siempre es fácil hacer preguntas. Normalmente, los chicos y chicas, están acostumbrados a responder preguntas, un rol que desempeñan perfectamente. Llevan prácticamente toda su vida respondiendo cuestiones. Sin embargo, cuando soy ellos los que tienen que preguntar, la cosa se complica. No es tan fácil como parece el tener que formular preguntas.

Ruleta de preguntas…
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El cajón de las preguntas

Se trata de una técnica cooperativa que he puesto en práctica y que me dejo apuntada para seguirla usando en el próximo curso. Normalmente los estudiantes están más acostumbrados a responder que a preguntar. Así, por tanto, cuando se les pide que pregunten, tienen que hacer un esfuerzo importante y el aprendizaje, se dispara, porque no se puede preguntar algo que no se sabe o no se conoce. Elaborar preguntas, por tanto me parece muy interesante, por dos razones: una para poder comprender un tema o parte del mismo que no nos ha quedado claro o también para preparar preguntas a otros/as compañeros/as para evaluar el tema. En este caso, el cajón de las preguntas es para resolver cosas que no nos han quedado claras de un determinado aspecto que hemos trabajado.

Cualquier caja nos sirve para guardar las preguntas…
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El lápiz, una reflexión sobre la creatividad

Durante el verano, en principio, me gustaría seguir publicando algunas reflexiones y algún que otro recurso que no me dio tiempo al ritmo que me propongo: una entrada por semana. He estado repasando apuntes e encontré con una reflexión sobre la creatividad y la docencia, la historia de “el lápiz” que me gustaría compartir.

Usemos nuestros propios lápices
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El curso que no conocí a mis alumnos

Terminamos el curso en el que no conocí a mis alumnos. Es verdad que no tengo demasiada carga horaria, pero recordaré estos meses de clase por no reconocerles debido al uso de las mascarillas. Hemos tenido que dar clase a un grupo de ojos y, a partir de ahi tratar de intuir si seguían la clase, si sonreían, si se asombraban, se emocionaban o se enfadaban. Por eso, este curso ha sido complicado no sólo porque hemos tenido que lidiar con la dificultad de hablar y comunicar con algo que nos tapa la boca, sino además no poder ver la receptividad en el alumnado por llevar gran parte del rostro cubierto.

Termina el curso en que no conocí a mis alumnos Jesús Marrero
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